No somos los mismos

10 de octubre, 2017. –


Es como si no me encontrara por ratos. Extraño todo como antes. Tal vez por eso, ando un poco perdida. La rutina cambió y rebusco qué de todo lo que hacía puedo seguir haciendo aunque sea con ajustes. Volví a caminar en las mañanas, el parque donde diariamente caminaba, está cargadamente dolido lleno de troncos y ramas. Así que cambié la ruta. He vuelto a meditar, pero la mente se me enreda entre los semestres inconclusos de universidad y las opciones de posponer pagos por 3 meses, que no son tan claras aún. La señal de celular sigue bailando otro son, no el que yo quiero. Y el ahorro prometido no se verá hasta noviembre. ATT ha sido una trampa. P

Pero puedo seguir haciendo café en sterno, todas las mañanas, y sentarme a oler el incienso que cada mañana enciendo para mentalizar un día de éxitos y triunfos, como dormir profundamente (a pesar del ruido) y trabajar de lunes a viernes en un lugar que me abona seguridad. Bendito trabajo que me mantiene centrada. De vez en cuando me siento en un callejón sin salida y cavilo irme. Pero se me quita. El orégano que sembró mi hijo en el chispito de patio de terraza, floreció.

Así se supone que haremos. Sigo sin oir mucho radio ni noticias. Las necesarias. Y cierro canales. Para mi sanidad mental.


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